DevilNovels - Tus Novelas en Español

Devilnovels, Against the gods online español, Tales of Demons and Gods, Sovereign of the Three Realms, Legend of the Dragon King

Si te gusta la página, por favor desactiva adblock para ayudarnos.

domingo, 5 de julio de 2020

ella mientras duermo 7

Parte 1:


El cráneo de Amon según las palabras de aquella mujer bestia, una de las 4 reliquias demoníacas más importantes, que protegían sus cuatro ciudades principales. Este tenía la forma tubular de una antigua llave  con cabeza dentada, ósea una pequeña barra de metal; no cualquier metal, era oro puro y en la base inferior había un cráneo invertido, con rubíes en las fosas oculares.

Incluso con su tenebroso aspecto, se trataba de una joya bastante hermosa. Resaltaba incluso más su belleza un misterioso brillo que emanaba de esta, era casi hipnotizarte, y aun así, Math se encontraba reacio a continuar sosteniéndolo en sus manos. Bueno, eso tal vez se debía al lugar de donde había tenido que sacarlo. Ahora le resultaba difícil mirar a aquella mujer a la cara.

—Disculpa por eso, en serio si no me hubiesen roto todos los dedos, lo habría sacado yo misma. —Esa era una disculpa que él habría preferido no tener que oír, pero no dijo nada en respuesta y guardo silencio esperando oír las siguientes instrucciones— Ahora si oprimes los rubíes de los ojos algo debería suceder.

— Muy bien —Respondió el chico mientras  seguía dicha instrucción. Al oprimir los rubíes en las cuencas oculares, el cráneo se abrió por la mitad, dejando salir algo parecido a una boquilla. No, esa no era una boquilla cualquiera, el reconocía perfectamente lo que era, se trataba de la embocadura de una flauta. Así mismo a través del cilindro que conformaba el cuerpo de la llave, se abrieron 7 agujeros alineados, uno tras otro y un octavo agujero en la parte posterior de la llave. La llave se había transformado en una especie de flauta.


— Esto es malo, esto es muy malo. —La mujer bestia pareció desesperar ante aquel suceso, parecía ser que las cosas se habían complicado.


— ¿Qué sucede? ¿Por qué esto es malo? —Se apresuró en preguntar Math.


— La llave. Al principio pensamos que era algo simbólico ya que las enormes puertas de esta ciudad no tienen una cerradura, pero cuando investigamos descubrimos que se trataba de una barrera y que la llave contenía el poder para desbloquear el sello. Pero ahora, eso es un instrumento mágico, necesitamos de las habilidades de un bardo si queremos activarlo y deshacer la barrera para que puedan venir por nosotras.




Aquel asunto era bastante grave, pero de una forma diferente para Math. Aunque no estaba seguro si funcionaria, la flauta era uno de los instrumentos que el sabia tocar, aunque no era el que mejor dominaba, después de todo su fantasía de hacer una banda incluía que él estuviera en el centro del grupo cantando, algo que no podría hacer si tenía sus labios ocupados con un instrumento de viento, por eso no había dedicado mucho tiempo a dicho instrumento, pero aun estaba seguro que con su nivel actual sería capaz de sacar una agradable melodía.


El problema entonces para él era si sería capaz de poner sus labios en la boquilla de aquella flauta mientras recordaba que hace un momento había sacado aquella llave de la entrepierna de aquella mujer.

“Ella no es fea, si no fuera por sus heridas y moretones me atrevería a decir que es hermosa” comenzó a pensar en su interior. “Incluso si alguna vez consigo una novia, creo que tendría que acostumbrarme a cosas como estas…. No, no, no. Creo que aquí el problema es otro. No sé qué tipo de cosas se haya metido ella antes…”

En ese momento la imagen de hace un par de noches volvió a su mente, sintiendo algunas arcadas que con muchas fuerzas logró contener. No podía hacer algo tan grosero en este momento.
De pronto una horripilante voz familiar se escuchó a lo lejos del pasillo que conducía hasta aquella puerta donde se encontraban encerrados, seguido se podían oír golpes y los gemidos de queja de algunos hombres. Parecía ser que aquel demonio de antes estaba furioso con sus sirvientes y se desquitaba de forma violenta.


— ¡De prisa, tienes que esconder las llaves nuevamente! ¡Si Amargrus recupera la llave, todo estará perdido! ¡No debe tenerla hasta que averigüemos cómo usarla!

A pesar de la advertencia de la mujer Bestia, y los sucesos en el exterior de su celda, Math no pareció preocuparse en lo más mínimo, había otras ideas cruzando por su mente en ese momento.

“Comparado con aquella vez, esto no es nada. Mi decisión debería ser demasiado fácil”

Si, era claro para el que aquella traumática experiencia con aquel demonio no se podría comparar con anda más que pudiera ocurrirle, cualquier otra cosa que necesitara hacer para sobrevivir, era tan solo un juego de niños y con esa idea en mente comenzó a entonar una melodía con aquella flauta.
Los rubíes en las cuencas oculares comenzaron a emitir una intensa luz roja que llenó completamente la pequeña habitación para luego escabullirse por las rendijas de la puerta y luego también ir hasta el exterior de aquel viejo edificio ascendiendo en una columna roja que golpearía el interior de la barrera que protegía aquella ciudad, permitiendo que cualquiera pudiese entrar con total libertad.

Un fuerte rugido se dejó oír retumbando por cada esquina de la ciudad, se trataba de Amargrus, quien al notar dicho fenómeno, se había dado cuenta de lo que había pasado.


— ¡Esa maldita mujer… de algún modo logró engañarnos a todos!

Rápidamente corrió por el pasillo que dirigía a la celda donde tenían las únicas dos prisioneras que le quedaban después de que había descargado su ira con el resto de prisioneros. En medio había varios guardias y soldados que tenía vigilando para que su molesta sirviente no pudiera intentar ayudarlas de algún modo, su presencia en el pasillo podría obstruir el paso a su enorme cuerpo, pero eso no le importo y chocó contra ellos aplastandolos mientras avanzaba.


Al llegar a la gruesa puerta de madera destrozó esta con un fuerte golpe de sus tentáculos y miró a sus dos prisioneras, la más grande, completamente herida en frente de la más delgada y escuálida como si intentara protegerla, “como si pudiera hacer algo en su actual estado” fue lo que él pensó.


En cuanto dio un paso dentro de la reducida habitación, la más grande de los no demonios, o más bien la mujer semi demonio, salto en el aire, girando para lograr una patada descendente que pretendía golpear al corpulento monstruo.


No por nada él era un general demonio, un movimiento tan torpe, por parte de un contrincante tan malherido no deberían significar nada para él, usando uno de sus tentáculos para bloquearla, pero así como el ataque chocó contra el grueso tentáculo, la mujer uso el impacto como punto de apoyo para atacar con su otra pierna, esta vez usando las garras de su pata como arma.

— ¡Triple corte mortal!

Esas palabras hicieron eco, aun a pesar de la debilitada voz de la mujer bestia, mientras al trazar un golpe hacia su contrincante, sus garras parecían expedir  una energía en forma de enormes cuchillas destinadas a degollar a la enorme bestia en frente de ella, eso sí a donde había apuntado era realmente su cuello.

Incluso este ataque fue bloqueado por otro tentáculo, aunque no fue totalmente inefectivo. El tentáculo que había bloqueado ese ataque cayó en el suelo comenzando a retorcerse de forma que producía espanto, pero en su lugar decenas de tentáculos más, proviniendo del enorme monstruo, atraparon a la mujer, como una constrictora que enrolla a su presa inmovilizando su cuerpo completamente y comenzando a estrangularla lentamente.


La otra prisionera no se quedó de brazos cruzados mientras veía esto y rápidamente saltó hacia el monstruo intentando golpearlo, pero otro tentáculo la golpeó derribándola en el suelo.


Por algún motivo los dientes de la semi demonio rechinaron al ver eso y en lo que parecía un esfuerzo inútil, mordió con fuerza el tentáculo más cercano a su boca, logrando que este se retrajera liberando su cuello. El resto de su cuerpo seguía inmovilizado, pero al menos podía tomar algo de aliento para lograr dejar salir unas débiles palabras.

— ¿Estás seguro que puedes distraerte en este lugar en este momento?

Seguido de sus palabras, con sus fuerzas restantes escupió la cara del monstruo.
Lo que la mujer le acababa de decir ciertamente era lo correcto, justo ahora él podía escuchar, un grito de batalla aproximándose lentamente desde la muralla este. El enemigo había atravesado los muros cuando la barrera había caído. En un momento como este la prioridad sería volver a levantar la barrera, pero no parecía que ninguna de ellas tuviese la llave, además aunque la tuvieran, una de ellas parecía ser de clase asesina, mientras que la otra lucia solo como lastre, no había modo que ninguna pudiera usar la llave adecuadamente, alguien más debía tenerla.


No parecía que ninguno de sus prisioneros tuviera la clase bardo, igualmente todos estaban muertos a estas alturas, alguien más debía haber ayudado a esa mujer, aparte de su sirvienta, debía haber otra persona que lo había traicionado y esa persona debería tener un mínimo de habilidad para tocar instrumentos.
La única persona así era un bufón que había contratado. No disfrutaba mucho de la actuación o de artes similares, pero necesitaba a su lado alguien que pudiera usar la llave en caso de que surgiera  la necesidad ¿Acaso esa persona lo había traicionado también? Si así fuera, levantar de nuevo la barrera probablemente era una causa perdida, lo más factible ahora mismo era aplastar los enemigos que estaban atacando.

Con furia azotó a la mujer entre sus tentáculos contra la pared, logrando un crujir de huesos, desplomándose ella en el suelo mientras el monstruo abandonaba la habitación...


♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Había 7 campamentos rodeando aquella enorme muralla impenetrable, estos no estaban a simple vista, se encontraban ocultos entre los bosques circundantes, aunque era difícil imaginar cómo en circunstancias normales habían ocultado dichos campamentos. El asunto era, cada uno de esos campamentos tenía al menos 2 mil soldados integrándolos, fuera de otro personal contratado, como mercenarios, clérigos, aventureros y esclavos. Eran todos necesarios para la invasión que el Márquez Loaizar había planeado contra la capital demoníaca.


De la cantidad de soldados presentes una quinta parte estaba compuesta por hijos de la nobleza menor, ansiosos de lograr méritos. Su presencia allí significaba un infierno para el resto de soldados de procedencia vulgar, que tenían que aguantar la irracionalidad de estas personas que se enaltecen sobre ellos, tratándoles como si fueran sus propios vasallos.

“¡Maldita sea, dense cuenta que aquí son solo otros soldados al igual que nosotros!”  Pensaba Arc, mientras de mala gana cargaba la maleta de un joven Barón que le habían asignado como compañero de operación. Se suponía que entre los dos debían recolectar leña para el campamento, pero el molesto rubio le había dejado toda la tarea a él. Quería quejarse, quería golpearlo en la cara, sin embargo, uno de los magos encargado de ocultar el campamento con una barrera ilusoria era familiar de ese chico. Si hacía cualquier cosa que pudiera molestarlo, probablemente terminaría en la línea delantera como carne de cañón.


Al menos hasta el momento Arc había sido un ciudadano modelo, sería muy vergonzoso para él y su familia si encontraba su final al lado de los esclavos. Lo mejor que podía hacer era soportar esto y encontrar un glorioso final luchando hombro con hombro junto a los aventureros, aunque si contaba con algo de suerte y lograba sobrevivir todo esto habría valido la pena, principalmente porque esperaba poder casarse con su amada cuando todo hubiera finalizado.


Esa era una preocupación mayor que mantenía su mente distraída de sus problemas de convivencia con los nobles que integraban su escuadrón hace unos días atrás, Gizette, su amada, había recibido la orden de infiltrarse en un grupo de aldeanos que habían sido capturados por las tropas demoníacas. Su misión era escabullirse en la casa del líder enemigo y obtener la llave que disipaba la barrera, permitiendo a las fuerzas aliadas entrar, aunque la existencia de esa llave, solo era información sin confirmar que habían obtenido de diversas investigaciones. Si algo resultaba mal o si resultara que aquella llave ni siquiera existía… había tantas cosas que podrían fallar en esta expedición, los nobles que la habían organizado eran unos completos estúpidos desde su punto de vista, pero en su posición era mejor no pensar en ello y esperar por buenas noticias.


Gizette, no era un soldado como él, ella era una aventurera, clasificada como asesina, una de las mejores, lo cual era probablemente el motivo por el que había sido elegida para una misión tan peligrosa. Eso a los ojos de los demás soldados, pero él podía ver claramente más motivos detrás de ello. Hace poco ella había sido elegida como optio en una de las unidades de equite que componían este ejército. Ya que no era de procedencia noble, su rango no lo había dado propiamente el decurión al mando de dicha unidad, sino sus compañeros que habían reconocido sus habilidades y destreza en el campo de batalla. Eso molestaba a los nobles que aún no habían conseguido buenos rangos y a fin de deshacerse de ella la habían enviado en esa misión suicida. Eso era lo que él pensaba, pero decirlo abiertamente era tanto como renegar de la habilidad de Gizette. Probablemente ella se enojaría si dijera algo al respecto.

— ¿Has recibido alguna noticia de la Optio Gizette?

Tan pronto como él y su inútil compañero regresaban al campamento algunos de los altos mandos fueron hacia él con esta pregunta. “¡Estúpidos! Ustedes son los únicos con la autoridad de recibir o enviar información dentro y fuera del campamento. ¿Porque podría yo saber algo de ella antes que ustedes?” Arc necesito respirar profundamente y tragarse sus pensamientos antes de responder.


— No señor.
— Muy bien, si sabes algo avísanos de inmediato.
— Si señor.


No, no estaba para nada bien ¿Cómo podían estar tan tranquilos ellos en esta situación? ¿No les importaba para nada la mujer que habían enviado tras las líneas enemigas?


Desde el momento de la abducción hasta hace dos días Gizette había estado enviando reportes periódicamente, pero entonces la comunicación había sido interrumpida desde la noche de dos días atrás, luego de un informe que confirmaba la existencia de la llave. Después de eso no había ningún mensaje de ella y tampoco ella parecía recibir mensajes del exterior. Incluso comenzaba a rumorear que si no había más reportes en la siguiente semana, tendrían que darla por muerta y proceder a infiltrar a alguien más. Cuando escuchaba esas palabras la determinación de Arc flaqueaba, sintiendo que cosas como el honor realmente no valían nada, pero de algún modo continuaba conteniéndose.

— Infante Arc, mi espada ha perdido algo de su filo en las prácticas, necesito que hagas el mantenimiento por mí.

Quien le hablaba de forma altanera justo ahora era Dalius, el segundo hijo de un noble de zona rural que gobernaba las tierras donde Vivía su familia.

— Justo ahora estoy en mi turno para descansar —respondió arc sin levantar su mirada, mientras intentaba llevar una hogaza de pan a su boca— Por favor pídeselo a alguien más.
— Oye, imbécil… ¡mírame cuando te hablo!

Con una palmada, Dalius tiro el pan de Arc al suelo. Todos alrededor se alarmaron esperando que esto desencadenara en un enfrentamiento entre los dos, pero Arc respiro profundamente y  se levanto dando la espalda para marcharse, cosa que enojo a Dalius, quien opto por llevar su mano a la empuñadura de su espada, pero un tercero intervino en ese momento, colocando su mano sobre la mano de Dalius para evitarle desenfundar, mientras que su otra mano ya sostenía un arma corta.

— Señor Dalius, si insiste en pelear, me temo que yo tendré que ser su oponente.
— tsk
— Tsk

Esos fueron dos chasquidos de lengua; la persona que había intervenido era una de las compañeras aventureras de Gizette, se trataba de una ronin muy famosa a lo largo de todo el continente, incluso en el lado de los demonios, era fácil saber que uno de los chasquidos provenía de Dalius desistiendo de la idea de meterse con Arc, el segundo chasquido probablemente provenía del mismo Arc y la causa era que su orgullo como soldado estaba siendo pisoteado al ser defendido por una mujer.

— ¿Saben lo que escuche de Lord Loaizar? —Al regresar con su grupo de compinches Dalius habló en voz alta como esperando que todos pudieran oírlo, esperaba que Arc lo escuchara— El general Amargrus es lo suficientemente astuto como para mantener la llave sobre si mismo todo el tiempo, además es tan fuerte que una sola asesina por hábil que sea no podría contra él. La única forma de obtener la llave sería metiéndose en su cama.

Los dientes de Arc rechinaron ante aquellas palabras, pero aun continuaba conteniéndose, incluso si sus manos comenzaban a sangrar de lo fuerte que las empuñaba.

— Además —Continuó el joven noble—Ya que tal misión le sería imposible a una mujer virgen, fue necesario que él y otros tres generales le dieran un entrenamiento especial antes de enviarla.
— Jaja, que puta debió ser para aceptar esa misión —añadió uno de los compañeros de Dalius—si mi mujer hiciera algo así de ningún modo me casaría con ella.
— No seas tonto, ella fue nombrada optio, para cualquier plebeyo sería un gran logro casarse con ella incluso si ha sido mancillada por mil hombres.
— No hay que desestimar también el hecho de que si regresa con vida de esta misión, lo más probable es que reciba un titulo por tal logro. Si, lo más probable es que de regreso sea ella la que no quiera casarse.

Hasta este punto Arc había logrado soportar las intrigas de aquellos sujetos como todo un campeón, pero nuevamente la voz de Dalius hizo sonar algunas palabras que lograrían sacarlo de quicio.

— Bueno todo eso sería asumiendo que ella regrese. Digo, ya saben el hecho con las comunicaciones cortadas, lo más probable es que le quedara gustando la cama del general Amargrus y por eso no ha regresado.

En un ataque de ira Arc se dio media vuelta y tomando su jabalina la lanzó contra Dalius atravesando su hombro derecho.



Parte 2:


— Señora Ane.

La tétrica voz del doctor hizo que las piernas de la mujer se entumecieron en su silla. Había estado las últimas horas sentada en la sala de espera rogando al cielo por la vida de su hijo que recientemente se había visto involucrado en un accidente de tránsito, Algo que no era muy común en un pueblo tan tranquilo como Santa Clara. A su lado se encontraba su hija menor Ashley quien había estado acompañándola durante el día, pero ahora se había quedado dormida en la silla recostando la cabeza sobre su hombro. Ane se encontraba muy nerviosa y la seria mirada del doctor no le ayudaba a relajarse nada. No sentía que tuviese las fuerzas suficientes para escuchar lo que él tenía que decirle por su cuenta, entonces sacudió un poco su hombro para despertarla.

Ashley murmuró un poco medio dormida, babeando sobre su propia blusa mientras que de algún modo se incorporaba mirando directamente al médico, o tal vez no mirándolo a él, su mirada perdida, solo se posaba en él, pero sin ninguna intención de observarlo.

— Su hijo está fuera de peligro —dijo logrando tranquilizar a la mujer— recibió una fuerte contusión y tiene un brazo roto que ya hemos tratado. El ha mostrado signos de recuperar la conciencia, pero aun continúa durmiendo debido a fatiga excesiva. Lo mantendremos en observación durante el resto de la noche para verificar que no haya secuelas de la contusión y si todo va bien será dado de alta mañana.
— Mu… Muchas gracias doctor. — contestó la mujer con algunas lagrimas en sus ojos, teniendo que consolarla un poco su hija.

Cuando el doctor se retiró, otra persona que había estado aguardando al final de la sala de espera vino junto a ellas. Se trataba de una pelirroja que no era de por allí, una chica que había llegado hace poco de la ciudad.

— Señora, de verdad lo siento —Hasta ahora ella no se había atrevido a decir esas palabras sin saber del estado de Math, pero ahora que sabía que el chico estaba fuera de peligro y que sentía que todo iba a estar bien finalmente consiguió acercarse para decirlo. —Math repentinamente salió de la nada en ese cruce y no pude detenerme a tiempo. Yo…
— ¿Amelia, Cierto? — La interrumpió Ane de forma sorpresiva, ya que hasta ahora no se había presentado— por ahora vete a casa. Ya hablaremos después cuando todo se haya calmado.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

— ¿Qué se supone que hagamos contigo?

Más que enojado, el Duque norman se encontraba completamente desconcertado por las recientes acciones de Arc. Difícilmente pudo creer cuando le llegaron las noticias de lo que había hecho y fue más difícil aún conseguir que los otros comandantes le permitieran encargarse del asunto. Por suerte muchos de ellos le debían favores que se había visto en necesidad de cobrar para tener a Arc en frente suyo ahora mismo. Normalmente no haría algo así por un soldado promedio como él, pero ya que había enviado a aquella mujer bestia a aquella peligrosa misión, de algún modo se sentía responsable.

— ¿Acaso tienes idea de la gravedad de este asunto?

Ya que el soldado no respondía y solo se quedaba mirando el suelo solo impacientaba más al duque, quien terminó por desistir.

—Como sea, todo lo que puedo hacer por ti es ponerte con los esclavos. Ya dependerá de ti si sobrevives o no. Aunque sobrevivir tal vez no sea la mejor opción.  — Molesto por la pérdida de tiempo y esfuerzo el duque se puso en pie y abandonó la tienda de campaña dejando un par de guardias para que lo custodiaran y enseguida se disponía a volver a su puesto en espera de algún mensaje por parte de Gizette, o cualquier señal que pudiera indicarle que aún se encontraba con vida.

No había dado más de 1 pasos lejos de la tienda de campaña cuando a lo lejos, más allá de la muralla enemiga se pudo ver un extraño fenómeno. Se trataba de una columna de luz roja que ascendía y parecía golpear algo en el cielo para luego desvanecerse.

“¿Es la señal?” se preguntó en su interior, para luego escuchar esas palabras ser murmuradas por varios soldados.

— ¡Es la señal! —Confirmó él en voz alta— ¡Rápido, envíen un escuadrón de reconocimiento a verificar que la barrera haya caído! ¡El resto prepárense para combatir de inmediato! ¡Comunicaciones, envíen mensajes a las otras legiones para que se preparen también para luchar!





No hay comentarios.:

Publicar un comentario