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jueves, 2 de julio de 2020

Ella mientras duermo 6

Parte 1:


El hombre robusto de mediana edad se paseaba un poco impaciente por la habitación. Una de sus manos sostenía una lata de cerveza mientras que la otra rascaba su frente como tratando de hacer que sus inquietudes se despejaran antes de comenzar a formular algunas preguntas. La expresión en su rostro decía que no quería saber la respuesta a ninguna de las preguntas que pasaban por su mente y por ello solo continuaba pensando en lugar de hablar, pero sabía bien que no llegaría a ningún lado actuando de este modo.

Tanto él como el chico que ahora se encontraba sentado en el sofá, en el recibidor de su sala, eran personas que no gustaban de los rodeos y la irracionalidad, y por sus caracteres llenos de desasosiego eran fácilmente malinterpretados.  Lo mejor era ir directo al punto para pasar pronto de este asunto.

— Escuche lo que pasó la otra noche — Fue todo lo que tuvo que decir para dar inicio a la conversación.

Tanto para Math como para el viejo Arthur, su mentor y maestro en el arte de la caza, unas pocas palabras como esas eran justo lo necesario para decir todo lo que necesitaban decir y comprenderse. El joven comprendió enseguida lo que su maestro intentaba decirle y no tardó en dar una respuesta.

— Aún estaba medio dormido, no pensaba con claridad.
— Eso puede pasar, pero te estás desvelando desde entonces. No es buena señal.
— Pondré las armas bajo seguro hasta que me sienta mejor.
— Sabes que eso no es suficiente, no con tu entrenamiento… —El hombre dudó por un momento en si debía continuar, sabía que no era su padre y que no tenía ningún derecho a decirle que hacer o que no hacer, pero también era su maestro y se sentía responsable de lo que pudiera pasar. Además a estas alturas eran casi familia, o eso le gustaba pensar, era casi su segundo padre. No estaría de más poderle dar algunos consejos— Escuche de Amelia que ella y sus amigos organizaron una fiesta ¿Porque no intentas relajarte un poco yendo allí para variar tu ambiente?
— No sé que tanto escuchaste, pero eso es una fiesta para chicas.

Había una mirada de desaprobación en el rostro de Math al pronunciar esas palabras. El hecho de que aquel viejo no supiera de qué trataba la fiesta era porque no tenía la información completa. Si no la tenía, significaba que eso no se lo había dicho Amelia, el de algún modo se había escabullido para saber de aquella fiesta; lo más probable es que de algún modo se lo había sacado a su esposa.

— Ok, me tienes ahí — dijo el viejo tras dar un largo sorbo a su cerveza — ¿Qué puedo hacer? Mi niña está entrando en esa etapa. Es bueno que al menos haya chicos buenos como tú a su alrededor.
— Acerca de eso…

Math quiso hablar, pero enseguida se detuvo. Le resultaba molesto que los demás le consideraran una buena persona, el mismo no se consideraba buena persona, tan solo alguien normal que apenas si soportaba a los demás, pero siempre que decía eso a otros, solo le sonreían y decían que era un buen chico.

En su silencio observo al hombre mientras levantaba una ceja como esperando a que el chico hablara para responder lo que sabía que le respondería, entonces solo soltó un suspiró encogiéndose de hombros.

— Volviendo al tema principal, no puedo saber qué es lo que te está afectando y tal parece  que tu tampoco. Es difícil para un adulto encontrar momentos para relajarse, pero por suerte tu solo eres un estudiante, deberías ser capaz de tomarte un par de semanas sabáticas para encontrarte a ti mismo y esas cosas.
— Pero aun tengo que ir a la escuela.
— Ja, hasta donde tengo entendido tienes tu plan de vida completamente solucionado. Un par de semanas sin ir a la escuela no deberían afectarte para nada.

Math no supo qué responder en esta ocasión. Si bien el viejo tenía razón en ese punto, algo como no vayas a la escuela no era algo que un adulto debiera decirle a un menor tan despreocupadamente.

Absorto en sí mismo pensando en que se suponía que debiera responder al viejo no pudo notar el momento en que Amelia se había puesto detrás de ambos golpeándoles por la espalda al mismo tiempo.

— No te tomes tan en serio todo lo que dice este viejo. Y tú, no digas esa clase de cosas a Mathy, el te ve como un modelo a seguir y podría terminar haciéndote caso.
— ¿Eh? Eso no está bien, ¿Desde cuándo mi pequeña Amelia es quien me corrige y no al revés?
— Desde lo que dices podría terminar afectando también mi futuro. —Al responder eso último, la inexpresividad de la albina titubeo un poco encogiendo sus hombros un tanto nerviosa.
— Ok, vale —Contestó el hombre, poniéndose en pie mientras bebía el resto del contenido de su lata— No hace falta que me digan cuando estoy sobrando. Solo recuerda lo que te dije. Necesitas relajarte un poco ahora que puedes.

Tras soltar una palmada sobre el hombro de Math el hombre se retira de la sala entonando con su voz el nombre de una mujer, es el nombre de su esposa. Esta acción abochorna un poco a la inexpresiva albina, la cual termina chasqueando su lengua levemente antes de regresar su mirada hacia Math.

— ¿Podrías acompañarme a la casa de dulces?

Math estuvo a punto de responder positivamente casi de inmediato. Se llevaba bien con Amelia casi en todo, no veía motivos por los cuales negarse a una petición suya, pero entonces repentinamente recordó algo importante.

— ¿No era en la casa de dulces que harías esa fiesta con las otras chicas?
— Tengo que llevar algunas cosas y pesan mucho —Contestó Amelia al notar la desconfianza de Math— Solo pensé que podrías ayudarme.
— Si ese es el caso, supongo que no hay problema.
— Es molesto que tenga que explicártelo. Sabes que no haría ese tipo de cosas que imaginaste.

Amelia tomó la delantera tras indicarle donde se encontraban las cosas con las que necesitaba ayuda. Normalmente ella se habría ido caminando a su lado, eso quería decir que realmente estaba molesta, aunque su rostro no lo demostraba. Eso hacía que se sintiera un poco culpable por haber sospechado de ella, sentimiento que se esfumó tan pronto llegaron a la casa de dulces.

El lugar estaba algo solitario, nada fuera de lo normal, normalmente solo era visitado por los más jóvenes del pueblo entre semana, y algunos pocos adultos pasaban a recoger sus pedidos los fines de semana; sin embargo justo ahora se suponía que habría una pequeña fiesta de las chicas allí. Debería haber más gente, era raro que justo ahora solamente estuvieran su pequeña hermana y Angie sentadas en la entrada una al lado de la otra, mientras comían algunos caramelos.

“¿Qué significa esto?” se preguntó a sí mismo en su mente y de reojo miro a Amelia, quien tenía su mirada entrecerrada mientras miraba la misma situación; eso significaba que no tenía idea de lo que sea que estaba sucediendo y eso en serio la había enfadado.

— Oh… Oye Ame…

Ellas intentaron saludarla pero la chica solo las ignoro mientras entraba al recinto en medio de las dos y luego su jeto la blusa de ambas para tirar de ellas hacia adentro.

— Pon las cajas por allí —Le dijo a Math mientras continuaba con las otras dos hacia la parte de atrás de la tienda.
— Ara ¿No es acaso el pequeño Mathyas? Mira cuanto has crecido.

Vino una refinada y delicada voz femenina de una mujer de mediana edad desde atrás del mostrador, mientras acomodaba las cajas en una esquina.

— Se siente como si hubiese sido ayer que aquel pequeño tímido venía a comprar bolis y mírate ahora, todo un caza novas.
— Creo que está exagerando señora Laia. Solo sigo siendo un chico normal como siempre.
— ¿Es eso así? No me parece que un chico normal se pudiera dar el lujo de rechazar a mi Angie. Además, he estado escuchando algunos rumores por parte de los chicos que vienen a comprar. Algo acerca de tu saliendo con una chica citadina…
— Voy a detenerla justo ahí. —Math la interrumpió sin pensarlo dos veces que estaba hablando con una persona mayor— Acerca de esa chica citadina, solo son rumores, es molesto tener que explicar eso cada vez. En cuanto a su nieta, no es correcto que ande mencionando cosas que ella todavía no me ha dicho. Eso debería ser un asunto entre ella y yo.
— ¿Un asunto entre quienes?

La voz de Angie entrando a cuarto hizo que la sangre de ambos se helara. Math giro su mirada hacia ella y negó con la cabeza dando a entender que no tenia intención de hablar, a lo que ella respondió con una seria mirada perforadora.

— Lo que sea. Math, las chicas y yo queremos ofrecerte una disculpa por haberte traído de este modo sin decirte nada, pero también necesitamos hablar seriamente contigo.

La mirada de la rubia se dirige hacia su abuela quien sonríe comprensivamente, causando que la chica decida sujetar con fuerza la mano de Math y lo arrastre a la sala que había detrás de la tienda donde estaban Ashley y Amelia.

— El loco que disparaba en la casa de tus abuelos eras tú ¿No es así? —Vuelve a hablar Angie.
— Había coyotes cazando los caballos del potrero. —Intentó excusarse Math.
— Hermano, disparaste 7 veces para matar 2 coyotes. Eso no es normal de ti.

La intervención de Ashley hizo que la cabeza de Math retumbara de dolor mientras sus pensamientos se revolvían. Lo que ella acababa de decir y lo que él recordaba era muy diferente.

“¿7 tiros? ¿En qué momento disparé tantas veces? ¿Y qué pasó exactamente con el tercer coyote? No debería haber modo en que pudieran ignorar la existencia del tercer coyote, no después del modo en que lo destroce con el rastrillo”

Necesitaba confirmar que no estaba equivocado, pero no podía solo referirse a eso con sus propios recuerdos, si resultaba ser que lo que el recordaba no era cierto, solo terminaría preocupándolas más, entonces el método sería…

— Oigan, acerca de esa chica Amelia…
— Estamos hablando de ti en este momento —Replicó Angie molesta— No intentes cambiar la conversación presumiéndonos tus amoríos.
— Mathy no tiene nada con esa Amelia. —Intercedió la albina en su favor— Por otra parte, estamos preocupadas por ti ¿Podrías no traer asuntos ajenos a la conversación?
— Espera ¿Cómo puedes estar tan segura que este bribón no sale con la citadina? ¿Realmente te consta?
— Yo confió en Mathy.

La conversación se había ido completamente fuera de carril, sin embargo sus palabras indicaban que ellas no conocían la versión de la historia que Amelia podría haberles proporcionado. Era inútil intentar confirmarlo por ese lado.

— Oigan, chicas, realmente solo estoy algo fatigado por el exceso de trabajo. Voy a estar bien, solo necesito tomarme un par de días libres y estaré como nuevo.
— Estas teniendo de nuevo esas extrañas pesadillas ¿No es así?

Las palabras de Angie invalidaron completamente la excusa que Math acababa de dar. De hecho desde un principio no había modo de que ellas se lo hubiesen creído, si alguien en el mundo lo conocía muy bien, esas eran esas tres chicas., no podía engañarlas tan fácilmente.

— Solo necesito descansar. —repitió él negándose a hablar al respecto. No quería tener que rememorar los recuerdos de esos terribles sueños que se sentían tan realistas. Solo pensar en ello hacía que nuevamente quisiera vomitar.
— Eso no es…
— Este bien. —Amelia detuvo a Angie antes de que continuará insistiendo— Entonces la fiesta que habíamos planeado no era realmente una de siestas, pero ya que estamos aquí ¿Porque no intentarlo?

La albina había encontrado el modo de voltear las cosas a su favor de inmediato. Bueno eso tampoco sonaba tan mal; él confiaba en ellas, si pudiera tomar una siesta mientras estaba en su compañía, tal vez podría sentirse más relajado y no tendría aquellas pesadillas.

— por mi está bien.





Parte 2:


El sol estaba casi en el ocaso, a su alrededor las chicas se encontraban profundamente dormidas en colchas de acampar, pero el continuaba despierto. Enserio lo había intentado, quería seguirles la corriente y relajarse un poco, pero al final no lo había logrado. Muy en el fondo seguía asustado de cerrar sus ojos.

Aquel terror no podía ser algo natural, ciertamente de niño era normal tener tanto miedo a cosas como la oscuridad y las pesadillas, pero había superado muchos de esos temores mientras entrenaba para sobrevivir en intemperie, acampando en cuevas y en medio del bosque. ¿Por qué ahora tenía tanto miedo de irse a dormir?

Teniendo cuidado de no despertar a sus compañeras se puso en pie y se retiró de la habitación.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Un suave gemido de dolor atrajo se atención, girando su mirada de forma inconsciente, aunque al observar lo que sus ojos encontraban recostado en la pared de él frente había preferido no hacerlo.

Se trataba de una mujer que había sido horriblemente maltratada. Tal vez torturada era la palabra que encajaría en la descripción.

Sus dedos retorcidos en direcciones que no se supone que deberían, sangraban y cada uña había sido arrancada de estos. Casi toda su piel estaba cubierta por un color morado que indicaba que había sido fuertemente golpeada, su párpado derecho estaba seccionado en varias parte,  impidiendo que pudiera cerrarlo incluso si ella quisiera, dejando al descubierto un herido y sangrante globo ocular. A cada lado de su cabeza crecía un par de orejas que le podían recordar las de un roedor, aunque estas estaban agujereadas y rasgadas, además de tener varios clavos enterrados en su membrana.

Lo más aterrador no era  el estado en que se encontraba aquella mujer, lo que de verdad se calaba en el interior de los nervios de Math era que a pesar de ello, en sus secos y agrietados labios había una maliciosa sonrisa de satisfacción.

Si eso no era suficiente, fue incluso más aterrador cuando la mirada de aquella mujer se posó sobre él y sus labios comenzaron a moverse. En un comienzo solo salían algunos gemidos y sollozos inentendibles.

El no quería escucharlo, tenía miedo, solo se encogió sobre sí mismo esperando poder despertar pronto de aquella pesadilla, pero entonces su miedo se transformó en pánico al recordar.

“¡No se supone que yo esté aquí! Hace un momento yo Salí a caminar y entonces…” Un fuerte dolor de cabeza cortó su línea de pensamiento, eso logro que desesperara aún más. “Necesito despertar, necesito salir de aquí.”

— Oye, pequeña…

La voz de la mujer finalmente logró salir. Fuera del tenue tono dolorido, sorpresivamente sonaba bastante normal, por lo menos en comparación de lo que había tenido que vivir en esta horrible pesadilla antes.

Aunque en un principio no pudo evitar girar a verla, la imagen que le recordaba la horrible situación en la que se encontraba hizo que cerrara los ojos con fuerza esperando poder despertar.

—No tienes porque temerme… soy tu aliada… puedo ayudarte a salir de aquí.

Esas palabras lograron hacer que el chico bajara su guardia por un momento, pero rápidamente reacciono sujetándose la cabeza con fuerza entre los brazos mientras repetía para si mismo.

— Esto no es real, esto no es real…

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Sus ojos se abrieron nuevamente. Le faltaba completamente el aliento, respirar dolía y no podía mover apropiadamente su cuerpo. También estaba aquella terrible jaqueca la cual era empeorada por un agudo ruido infernal que ensordecía sus oídos, como el de la sirena de una ambulancia, pero estaba más cerca de lo que jamás lo había escuchado antes.

Ante su campo de visión, algo borroso y atenuado, se encontraba una mujer, era una conocida, pero no tenía idea de porque estaba ella allí o porque se vería tan desesperada.

— Eso es… Math, mantén tus ojos abiertos… Mírame, mírame… no debes dormirte… todo va a estar bien…

Incluso con la insistencia que ella tenía, el chico solo logró mantenerse consciente por algunos segundos y de nuevo perdió el conocimiento.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

— Oye… pss psss… oye… Pequeña humana.

La voz de aquella mujer de antes logró despertar a Math ¿O más bien sería que lo indujo al sueño? Las cosas en ese punto eran bastante confusas.

— Estás despierta de nuevo. Mira, se que te es difícil confiar en una demi humana como yo, pero si miras mi hombro sabrás que soy una aliada de tu familia.

Aunque todavía no terminaba de procesar todo lo que estaba pasando hasta ahora, aquellas palabras lograron golpear en lo más profundo de la curiosidad de aquel chico. El se quedo observándola por varios segundos, como intentando analizarla que no pudiera hacerle nada tan pronto como se acercara, y cuando estuvo satisfecho, dio algunos pasos hacia ella hasta estar a la distancia suficiente para estirar su mano y retira el trozo de tela desgastada que le cubría los hombros.

Sus ojos se abrieron como platos, no podía creer lo que estaba observando, eso solo podía tratarse de su cabeza jugandole una absurda broma.
El hombro derecho de la mujer tenía tatuado un par de grifones que parecían listos para pelear entre sí, con una lanza en medio que se los impedía.
Este era exactamente el mismo bordado que tenía la manta de su abuelo, aquella que había perdido la misma noche que su abuela se la había regalado.
Si, el hecho de que esa misma imagen estuviera justo allí, solo podía significar una cosa.

— Solo es mi imaginación, un producto de un mal sueño. Solo es mi mente jugando conmigo.
— ¡No intentes huir de la realidad! ¡Reacciona!

Al gritarle, la mujer le abofeteó fuertemente con lo que parecía ser una cola de roedor, no podía usar sus manos, no había forma de que lo hiciera en el estado que se encontraba.
Algo dentro de Math se sacudió con aquel golpe, no había sido precisamente el golpe, más bien habían sido aquellas palabras que de algún modo lo habían movido, como si fueran ciertas. No podía explicar exactamente aquella sensación, solo sabía que necesita actuar.

—  ¿Qué es? ¿Qué tengo que hacer?

Esta vez sus palabras si lograron salir de sus labios, sorpresivamente su voz sonaba bastante dulce y delicada, o tal vez no era tan sorprendente si tenía en cuenta el cuerpo que tenía en su sueño.
La mujer sonrió con alivio ante la respuesta que había obtenido de la chica que intentaba rescatar y enseguida procedió a explicarse.

— Fui enviada por el Duque Norman para mezclarme entre las mujeres de la tribu bestia que eran secuestradas, y obtener un artilugio que nos permitiera finalmente atravesar las defensas de la capital demoníaca. Antes conseguí obtenerlo y escapar, pero luego fui atrapada. Afortunadamente logré esconder la llave en mi cuerpo antes de que me atraparan, evitando que ellos la obtuvieran de vuelta, pero ahora con mis dedos rotos, me es imposible sacarla de nuevo. Necesito que saques la llave y la actives por mí; de este modo nuestros aliados podrán venir y tomar esta ciudad, rescatándonos de paso.
— ¿Eh?


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